El desmontaje de una lona publicitaria: una fase clave del ciclo del gran formato
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El desmontaje de una lona publicitaria es una fase fundamental dentro del ciclo de vida de cualquier instalación de gran formato. Aunque suele percibirse como un trámite rápido una vez finalizada la campaña, en realidad se trata de un proceso técnico que requiere planificación, conocimiento del soporte, coordinación del equipo y una ejecución cuidadosa. Un desmontaje mal realizado puede provocar daños en la lona, en la estructura que la soporta o incluso generar riesgos para las personas y el entorno urbano.
Cada lona, ya sea de fachada, de andamio, perimetral o instalada sobre bastidores específicos, presenta particularidades que condicionan la forma en que debe retirarse. El desmontaje no comienza con el desanclaje, sino mucho antes, con una evaluación previa del montaje original y del estado actual de la instalación.
Evaluación previa y preparación del desmontaje
Antes de iniciar cualquier acción física, el equipo responsable debe analizar cómo fue instalada la lona. Esto implica identificar el sistema de sujeción utilizado, ya sea mediante ojales y tensores, perfiles de silicona, grapas, velcros industriales o sistemas mixtos. También se revisa la altura, el acceso disponible y si la lona está expuesta a condiciones como viento, humedad o acumulación de suciedad.
En esta fase se comprueba el estado de la lona y de la estructura. Una lona que ha estado expuesta durante meses puede presentar tensiones irregulares, zonas debilitadas o desgarros incipientes que condicionan su retirada. Del mismo modo, los anclajes pueden estar oxidados o bloqueados, lo que obliga a extremar la precaución durante el desmontaje.
La preparación incluye la delimitación de la zona de trabajo, especialmente en entornos urbanos o en fachadas transitadas.
Acceso a la instalación y posicionamiento del equipo
Una vez preparada la intervención, se establece el acceso a la lona. Dependiendo de la ubicación, el desmontaje puede realizarse desde plataformas elevadoras, andamios, cubiertas, balcones o sistemas de acceso vertical mediante cuerdas. La elección del método influye directamente en el orden y la forma en que se retira la lona.
El equipo se posiciona normalmente desde la parte superior de la instalación, ya que desmontar una lona de arriba hacia abajo permite controlar su peso y evitar que actúe como una vela al liberarse. En este punto se verifica que la lona esté correctamente sujeta antes de comenzar a soltar los primeros anclajes, asegurando que no haya movimientos bruscos provocados por el viento.
Liberación progresiva de los sistemas de fijación
El desmontaje propiamente dicho comienza con la liberación controlada de los sistemas de fijación. En lonas tensadas con ojales, se van soltando los tensores de forma progresiva, evitando liberar grandes superficies de golpe. Esto permite que la lona vaya perdiendo tensión de manera uniforme y no genere tirones inesperados.
En sistemas con perfiles de silicona o marcos perimetrales, el proceso suele consistir en extraer el material de fijación poco a poco, manteniendo siempre la lona bajo control manual. La clave en esta etapa es no forzar el material, ya que un tirón brusco puede provocar desgarros o hacer que la lona se desplome.
A medida que se liberan los anclajes superiores, la lona comienza a descender de forma controlada, plegándose sobre sí misma o siendo recogida por el equipo según el tamaño y el peso del soporte.
Control del peso y del movimiento de la lona
Uno de los momentos más delicados del desmontaje es la gestión del peso total de la lona. En grandes formatos, el material puede pesar varios decenas o incluso cientos de kilos, por este motivo, la lona nunca debe soltarse completamente sin un sistema de control.
El plegado progresivo permite reducir la superficie expuesta al viento y facilita el manejo del material. En algunos casos, la lona se enrolla sobre sí misma conforme se va desmontando, mientras que en otros se pliega en secciones que se aseguran temporalmente.
El objetivo es que la lona nunca quede colgando libremente ni se convierta en un elemento inestable. El control del movimiento es tan importante como la liberación de los anclajes.
Retirada final y descenso del material
Una vez liberada por completo, la lona desciende hasta el punto de recogida. En instalaciones a gran altura, este descenso se realiza de forma controlada, ya sea mediante cuerdas, poleas o con la ayuda de plataformas elevadoras. En ningún caso se deja caer el material, ya que podría dañarse o causar accidentes.
En el suelo, la lona se extiende o se termina de plegar para facilitar su manipulación posterior. En esta fase se revisa visualmente el estado del material, identificando posibles daños producidos durante la campaña o el desmontaje.
Revisión de la estructura y cierre de la intervención
Tras retirar la lona, se revisa la estructura que la soportaba. Se comprueba que no queden elementos sueltos, tornillería expuesta o restos de fijación que puedan resultar peligrosos o antiestéticos. En fachadas, esta revisión es especialmente importante para devolver el espacio a su estado original.
El desmontaje concluye con la retirada de los medios auxiliares, la limpieza de la zona y la reapertura del espacio al uso normal.
El desmontaje como parte del proceso técnico global
Aunque a menudo se subestima, el desmontaje de una lona publicitaria es una operación que exige tanta precisión como el montaje. La experiencia del equipo, el conocimiento del material y la planificación previa determinan que el proceso sea rápido, seguro y eficaz.
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